viernes, 10 de febrero de 2012

Música de cámara

La práctica de la actividad camerística supone el vehículo
fundamental para integrar y poner en práctica una serie de aspectos
técnicos y musicales cuyo aprendizaje se produce a través de los
estudios instrumentales y teóricos adquiridos.
La asignatura de música de cámara se convierte en el medio idóneo
para que el alumno/a desarrolle el sentido de la afinación, lo que
requiere una larga praxis musical preferentemente en conjunto.
El hecho de que en la práctica camerística no exista la figura del
director, obliga a desarrollar las competencias necesarias de
comunicación visual y gestual entre los miembros del grupo,
aprendiendo a valorar la importancia de la respiración conjunta,
estableciendo así criterios comunes de interpretación, fraseo tempos,
articulación, golpes de arco, etc., lo que favorece el desarrollo de una
nueva dimensión de la interpretación. Por otro lado, el ejercicio de la
música de cámara estimula la capacidad imprescindible para todo
músico de escuchar a los otros instrumentos mientras toca el propio,
desarrollando así el sentido de “sonoridad de conjunto”.
En definitiva, la práctica de la música de cámara contribuye a la
maduración del músico en el terreno de la expresividad y la emotividad
ya que el intercambio de ideas y la confrontación entre diversos puntos
de vista interpretativos, resulta no sólo formativo sino también
estimulante para un instrumentista en periodo de formación.